lunes, 10 de febrero de 2014

Chavales que pegan a sus padres

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20140202/mas-actualidad/sociedad/chavales-pegan-padres-201401311751.html

21 comentarios:

  1. El hecho de que haya hijos que pegan a sus padres es un gran problema social que , en mi consideración , a parte de ser culpa de los hijos que son los que agreden, también tienen parte de culpa los progenitores de estos, pues en el momento de la educación de sus hijos o bien no ha tenido la suficiente diligencia para educarles, o bien no han podido sobrellevar las situaciones violentas de sus hijos.
    En el presente artículo , han hecho referencia al centro de internamiento de menores de Tierras de Oria, en el que se encuentran gran número de menores “castigados” por los actos que han cometido y en el que emplean diversas técnicas de reeducación y de reinserción de los menores que en mi opinión considero que , aunque puedan ser duras, son efectivas.
    En mi consideración , con respecto a estas técnicas de reeducación que aplica este centro de internamiento de menores, aunque puedan parecer unas técnicas un tanto duras para reeducar a menores, que aunque han cometido delitos , en cierta medida siguen “siendo niños”, considero que dichas técnicas pueden ser muy efectivas pues pueden servirles de escarmiento, debido a que si observan las consecuencias que pueden derivar de sus actos les acarrea cierto miedo o temor a que eso ocurra.
    Por otro lado, ciertas técnicas como hacer las tareas de la casa por menores condenados a maltrato o por ejemplo acudir a cementerios en el caso de menores que han cometido homicidios, conllevan a que el menor que cometió tales delitos pueda ponerse en el “papel” o en el lugar de su víctima, y por ello , considero que puede ser una medida reeducativa , pues en cierta medida entienden lo que han sufrido las víctimas y puede ocasionarles un sentimiento de arrepentimiento.
    Por ello y para concluir con este comentario, considero que , al igual que ocurre en el citado centro de internamiento de menores de Tierras de Oria , se podrían aplicar estas técnicas de reinserción de los menores, pues como antes he dicho, aunque puedan ser un tanto duras, para reeducarles se necesita que observen lo que ocurre cuando cometen delitos , para que se den cuenta de las consecuencias de sus actos y no los vuelvan a cometer, pues con un simple castigo de por ejemplo no salir de tal lugar tiene posibilidades de que puedan volver a cometerlos .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente, estoy de acuerdo en que para estos jóvenes sean realmente conscientes del dolor y daño que ocasionan, no sólo a sus víctimas sino también a sus familiares, que también lo sufren, se les apliquen medidas, no quiero entrar en que sean duras o no, pero en que si sean efectivas y puedan reflexionar sobre el error que han cometido, que en muchas ocasiones traspasa la frontera de un error sin importancia.
      Hay que tener en cuenta, que en algún momento estos jóvenes gozarán de nuevo de la libertad de estar fuera del centro, y de eso se trata, de prepararlos para esa vida fuera del centro, de saber "administrar" de manera correcta esa libertad y no volver a delinquir. Se debe intentar formar a esos jóvenes y enseñarles a sacar algo positivo de esa experiencia, imdependientemente de que sea necesario una "sanción" sobre el hecho cometido.

      Eliminar
  2. ¿El motivo?
    Esta sería la pregunta que debería realizarse la sociedad. Porqué un 25% de los casos de los Juzgados de Menores son ya por maltrato de hijos a padres, la mayoría de las personas piensan que un tortazo a tiempo es la solución, la manera de evitar que sus hijos se rebelen, la manera de frenar esa actitud prepotente que los jóvenes de esta época manifiestan. El juez Emilio Calatayud afirma «No debemos confundir un cachete con maltratar al menor, y sería bueno que el Estado devolviera a los padres esa posibilidad de corregir a nuestros hijos».
    Considero que el problema debería ser abordado desde la educación, un tortazo puede arreglar un comportamiento en concreto, pero la manera de pensar y de actuar de estos jóvenes no se cambia con un simple tortazo, es la educación la que debe reformar este comportamiento. La mayoría de los padres confían en sus hijos, consideran que son honestos y nunca mienten pero no es así, esto provoca un distanciamiento que al final deriva en más mentiras hasta que un día ya no se puede remediar y los hijos pierden el respeto a estos padres que les han dado todo. Los padres deben estar en todo momento encima de sus hijos para evitar tal distanciamiento, deben interesarse por su educación para ello no pueden confiar al 100% en sus hijos, si este modelo se llevara a cabo la mayoría de los menores no perderían el respeto por sus padres y en ningún caso existiría tal maltrato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Estoy totalmente de acuerdo con respecto a tu comentario al artículo de la Justicia de menores.
      Al igual que tu considero que el motivo o el origen de que los hijos sean violentos o simplemente cometan cualquier delito es la educación de los hijos por parte de los padres.
      Hay supuestos en los que los padres no actuan con la debida diligencia que deben actuar, consintiendo en todo a sus hijos y siendo de algún modo los "amigos de sus hijos" , de manera que el hijo coge demasiada confianza y hace lo que le da la gana viendo que sus padres no les dicen nada al respecto.

      Considero que como tu dices un tortazo puede arreglar un comportamiento en concreto, o ya no un tortazo, sino una simple llamada de atención para que el hijo no haga algo o deje de hacerlo.

      Considero que se tendria que cambiarse el Código Civil, pues como dices en tu comentario, "sería bueno que el Estado devolviera a los padres la posibilidad de corregir a sus hijos", de manera que un simple cachete, sin llegar al maltrato pueda servir para corregir el comportamiento de sus hijos

      Eliminar
  3. La labor que tienen estos centros de ayuda para los jóvenes y la labor que desempeñan las personas que intentan “re-conducir” su vida es inmensa, ya que en muchas ocasiones a estos jóvenes la sociedad los trata como “apestados”. Estos centros se encargan de que estos jóvenes vuelvan a tener ilusión por la vida, por tener un futuro libre, fuera del centro, que quieran formarse como personas y quieran ser independientes y valerse por sí mismos y tener "ambiciones", en el sentido bueno de la palabra,

    Es cierto que muchos de ellos traspasan los límites de un simple hurto y cometen delitos más graves como pegar palizas a sus padres o parejas e incluso llegar al extremo de violar a una joven.
    No creo que toda la responsabilidad de estos delitos tenga que atribuírsela a los padres, que son los tutores legales de éstos, pero es cierto que estos tienen una función primordial en su educación e instaurar unos valores desde una edad temprana. Deben preocuparse de las compañías o ambiente en que se mueven, en hacer ver a su hijo que tiene que tener personalidad y no dejarse “llevar” por las malas influencias. Un padre no es un colega, eso está claro, tampoco creo que para que un joven aprenda lo que está bien o lo que está mal tenga que ser a base de palizas o tortazos, creo que la confianza entre padres e hijos es la pieza clave para que estos chavales puedan sentirse seguros y ayudados ante un problema y no volver a delinquir, pero es difícil ver a tu padre como una autoridad y al mismo tiempo como a una persona a quien contarle tu vida, confiar en él, sin llegar a ser “amigo”. Es ahí donde tienen que entrar también los psicólogos y personas que integran los centros de menores, en ayudar no sólo a los jóvenes, sino también a los padres y familiares y “enseñar” un poco como tratar a éstos. Cada joven es un mundo, cada uno está allí por un delito distinto, no todos se han educado en el mismo ambiente y en las mismas circunstancias, con las mismas oportunidades, y eso hay que tenerlo en cuenta. Tanto padres como hijos, desde mi punto de vista, requieren una “enseñanza” y ayuda especializada y ajustada a su caso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como podrás observar, la manera de enfocar el asunto es la adecuada, mantengo una opinión muy similar a la tuya, pero se debería enfocar el tema centrándose en un principio en la educación, la confianza entre padre e hijos también es muy importante pero sin esta correcta educación no existirá tal confianza.

      Eliminar
  4. Sólo un titular: “7.500 menores han sido juzgados en el último año por este motivo. «Es una emergencia nacional», advierten los expertos”.
    Esto nos muestra que es un problema actual y que afecta a personas de nuestra misma clase, lo que nos hace pensar que incluso en nuestra propia familia puede pasar tal situación. Seguro que muchos de nosotros conocemos algún caso similar relacionado con el tema en el que el hijo adolescente es el que lleva el mando de su familia y al que se le consiente todo, cuyos padres se arrepienten siempre de manera tardía y pensando que tal situación se les escapa ya de las manos.
    Afortunadamente contamos con expertos que no se olvidan de tales menores y que se encargan de ayudar tanto al menor como a su familia como el caso de Tierras de Oria que es el mayor centro de menores de España. «Profesionales cargados de salero y cariño, cuyo único objetivo es sacar a estos chicos adelante», cuenta Manuel Madrid desde su despacho en tal centro.
    Los datos de este centro de menores son más que satisfactorios y llenos de esperanza ya que el 80% de los internos, «incluso aquellos con los perfiles más difíciles», acaban reinsertados. Son perfiles de muy diferentes características y muy distintos tal y como observamos en los testimonios de algunos de los chicos. Detrás de cada una de ellos hay una situación distinta, una historia diferente, pero eso en este tipo de centros da igual ya que aquí se lucha por todos. Métodos a mi parecer afortunados y adecuados ya que si no fuera por estas personas muchos de estos chicos no tendrían ni futuro ni una vida que disfrutar ya que tal y como explican los expertos el problema es que muchos progenitores, según los expertos, suelen tener la etiqueta de «culpables» además de la de «víctimas». Culpables de «pasar del padre autoritario al padre colega por el complejo de 'joven democracia', que nos ha hecho cambiar de un extremo a otro», explica el magistrado en su nuevo libro, 'Buenas, soy Emilio Calatayud...', escrito en colaboración con el periodista del 'Ideal' Carlos Morán y que Planeta publica el 4 de marzo. «Yo no soy el amigo de mis hijos porque los dejaría huérfanos. A veces eso implica decir 'no', poner límites». Cuando el niño bonito de la casa cumple ocho años y ya no hay quien pueda con él, «está claro que con quince será el 'sheriff' y te va a sacudir», advierte..
    Leyendo tales afirmaciones podemos concluir que la educación de estos adolescentes y en general es un problema de todos y debemos contribuir en todo lo que podamos ya que así tendremos una sociedad mejor para todos.

    ResponderEliminar
  5. En el presente caso estamos ante una situación que como bien se dice en el artículo es cada vez más frecuente entre los menores que forman parte de nuestra sociedad. En mi opinión es imprescindible la existencia de estos centros de internamiento y la labor que estos ejercen. Si bien considero que estos centros deben centrarse en la corrección de ciertas conductas de los menores como es la agresividad, el consumo continuado de alcohol y de drogas ya sean blandas o duras. De la misma forma no creo que estos centros destinados a la corrección y ayuda a los menores sean de gran utilidad para aquellos jóvenes que han llevado ya, a pesar de su corta edad, delitos mayores como puede ser la violación o el asesinato. En mi opinión creo que en este aspecto las leyes deberían ser reformadas, porque creo firmemente que un menor a los 13 años es totalmente consciente de la gravedad de sus acciones y de que el daño cometido es irreversible, y ha de ser castigado conforme a las penas del código penal.

    Es importante también destacar que hoy en día es fundamental la educación que reciben los niños, tanto en los colegios como la recibida por sus propios padres. Opino que la educación y valores que reciben los menores es fundamental para determinar que personas serán el día de mañana. Quizás dar una bofetada a tiempo puede ayudar, y no por ello se está fomentando la violencia, pero lo que realmente se les ha de enseñar es que no pueden tener todo lo que quieren, en el momento y forma que deseen, hay que saber decirles que no. Se les ha de enseñar que todo lo que quieran conseguir requiere un esfuerzo y basar la relación entre padres e hijos en el respeto y la confianza.
    Anabel Cordero

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Carlos Villalobos.
      Marcos Sierra.

      Querida escritora, creemos que hay fundamento en el hecho de pensar que con el uso de la violencia moderada y justificada se conseguirá educar al niño de forma efectiva, ahorrandose la sociedad la mugre que podemos ver como jóvenes ultimamente, sin intención de ofender a nadie.
      Por descontado que hay que ejercer una educación basada en la confianza y respeto mutuo, tanto de los padres como de los hijos, consiguiendo contemplar un equilibrio entre la palabra y la "cachetada", sin olvidarnos de que aún así de que estamos educando a un niño que ha de recibir cariño, pero ello no obsta a que a veces haya que usar con el métodos menos pacifistas, siempre que tenga por orden la educacion y no la humillación.

      Por otro lado tambien consideramos que los centros de corrección no son el mejor método para seguir educando a los jóvenes que mas que jóvenes parecen salvajes, pero si bien es cierto que un escarmiento a tiempo conlleva muchos males a la sociedad.

      Eliminar
  6. Carlos Villalobos
    Marcos Sierra

    En primer lugar, consideramos necesario hablar sobre la importancia que tiene el impartir una seria disciplina desde la infancia, ello debido a que si desde que somos frágiles a adoptar cualquier conducta que vemos como una conducta "propia" puede llevarnos a realizar actos o a adoptar comportamientos para nada deseables, ahí es donde entra la función de los padres, son ellos los responsables que deben saber cuando su hijo puede adoptar una conducta como "propia" y cuando ha de evitarlo, podríamos hablar de mantener charlas moralistras, inservibles en la mayoria de los casos, pues aun a esas edades no tenemos la capacidad de alcanzar profundas reflexiones sobre nuestro comportamiento, por ello, abogamos por el clásico refrán "una hostia a tiempo quita mucha tonteria" y esque lo que en nuestra opinión mejor funciona esque el niño asocie el dolor físico (moderado, por supuesto y siempre con fines disciplinarios) con la realización de una conducta impropia, puesto que como hemos visto, el miedo es lo que mejor funciona para reprimir a una persona.

    Aún eso si, hay que tratar de hacer entender a los jóvenes que la conducta es impropia y que por tanto ha de reflexionar sobre ella, a la par que conseguimos una finalidad reflexiva, demostrando que no se debe recurrir a la violencia gratuita.

    Cabe hablar también en segundo lugar, sobre la pérdida de valores que se ha venido produciendo desde hace algunas generaciones, valores que se han ido perdiendo, en nuestra opinión, desde la llegada de la "joven democracia", en la que los padres tratan de ser amigos de sus hijos, y ello les lleva a olvidarse de su papel de educadores; estos valores se han ido manteniendo durante años a través de la clásica y recurrente "colleja", y no parece que antaño fuera muy lesiva, ya que la sociedad ha seguido progresando y los valores (nos referimos a respeto y honor sobre todo) se han ido manteniendo, pero actualmente, esa falta de dureza a la hora de imponer disciplina esta hechando abajo esos valores, puesto que los padres, en su afan de ser amigos de sus hijos tratan de protegerlos y justificar sus conductas a través de argumentos infundados, rebajando así el nivel de responsabilidad y madurez que alcanzaría un niño educado en base a los valores del respeto y el honor bajo el clásico "cachete".

    ResponderEliminar
  7. Andrés Morote

    A veces parecen necesarios artículos periodísticos serios como el presentado para darnos cuenta de problemas sociales diarios que aunque en nuestro subconsciente pudieran tener cabida, no habíamos llegado a tomar conciencia plena de ellos.
    El problema de la delincuencia en menores puede afrontarse como se hace en el artículo, haciendo apología del “un guantazo a tiempo”, no obstante, a mi modo de ver no se trata de un problema disciplinario sino más bien educativo o social. Al observar los perfiles familiares de los menores entrevistados, es posible extraer patrones comunes. En ocasiones, el origen de la violencia proviene de ambientes marginales, golpeados crónicamente por la economía y donde las perspectivas de futuro para los chavales son inciertas. Así, ni es justificable ni es de extrañar que menores de edad recurran a las drogas para afrontar una realidad cruda. Por el contrario, otro foco muy importante de menores problemáticos son paradójicamente las familias pudientes. Ello se debe al déficit de atención de los padres a sus hijos, al estar siempre ocupados.
    Para solucionar esta tara social, en mi opinión es necesario recurrir a la educación, pero no sólo de los menores sino también de los padres. Tener hijos es una responsabilidad perpetua y como demuestran los datos del artículo no siempre se está capacitado. Enseñar a los padres a saber hacerse respetar por sus hijos cuando todavía están en edad infantil podría ser una solución a los problemas disciplinarios.
    El problema de los jóvenes delincuentes en zonas deprimidas tiene difícil solución, pues incluye muchos más factores. Es necesario ofrecer una alternativa viable a los jóvenes de estos lugares, hacerles saber que el esfuerzo tiene recompensa y que si se dedican a su formación en vez de a las amistades y a la droga la sociedad no les va a dar la espalda y les va a procurar trabajo y una vida apacible. Con estas utopías improbables descendería la delincuencia desde tan temprana edad, pero como no va a ser así probablemente haya que aceptar la realidad y mirar hacia otro lado. Otro problema social fruto de la crisis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo con lo que expones ya que en origen los problemas en los que se introducen los menores no son "buscados" por ellos, sino por el entorno en el que se mueven o las carencias que padecen, se trata de un circulo vicioso que afecta a todos los factores de la sociedad,

      Eliminar
    2. Estoy de acuerdo con tu opinión, y entiendo que en ocasiones el problema de estos jóvenes radica en la propia conducta de los padres, y que para solucionar el problema no es cuestión de poner la mano encima. Considero que la medida más eficaz es llevar a cabo una buena educación, utilizando la psicología más que la violencia. No cabe duda que las causas de este tipo de comportamientos de los jóvenes son diversas, tanto en el núcleo familiar, social- cultural y económico.

      Eliminar
  8. El dato que muestra la noticia que aproximadamente el 25 % de los menores han cometido agresiones contra sus padres es más preocupante, ya que dicho problema nos debe llevar a pensar que ha podido fallar para llegar hasta ese extremo, por lo que considero que la opinión que muestra el Juez Emilio Calatayud desde mi punto de vista es la correcta, ya que si bien el concepto autoritario de que “la letra con sangre entra”, el cual ha sido muy empleado por padres en décadas anteriores, no es el más adecuado, si bien el típico cachete en última instancia para redimir al niño puede ser un buen arma para combatir actitudes posteriores.

    Por lo que respecta a la política llevada a cabo en Tierras de Oria, como ultimo estadio tras la pérdida total del menor, me parece correcta, ya que hemos de encauzar a la persona que se está formando aun durante la adolescencia mediante métodos pedagógicos que están dando tan buenos resultados, si bien, desde mi punto de vista, aunque los menores que han cometido delitos como homicidio y violación son los de menor porcentaje que copan dichos centros, la gravedad y trascendencia social que tienen dicho tipo de delitos, debe llevarse mediante una corrección mayor, no solo mediante la reeducación con métodos como los expuestos en la noticia, sino mediante el cumplimiento de la correspondiente condena en prisión tras el cumplimiento de la mayoría de edad.

    Otra cuestión que hemos de tener en cuenta son aquellos casos de menores que se encuentran en centros de reinserción y cuyas familias se encuentran desestructuradas, y por ende, son un foco de perjuicio y males hábitos para el menor, por lo que se debería proteger a los menores de sus propias familias en estos casos mediante la correspondiente intervención de los servicios sociales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los centros de internamiento pueden ser útiles y estar bien, sin embargo creo que no hay mejor reeducación que motivar a los chavales, permitirles tener un futuro digno lejos de sus comunidades sembradas de droga desempleo. Si no tienen esa posibilidad de estudiar o aspirar a un futuro y la mayoría sabe que no la tiene, por mas que se reeduque, la delincuencia seguirá siendo una opción para ellos.

      Eliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  10. Actualmente, por desgracia, es bastante común en la sociedad que haya menores que maltraten a sus padres y que cometan delitos.

    La labor que realizan estos reformatorios, como el mencionado aquí-Tierras de Oria- es muy importante y útil, debido a que a una edad joven, aun siendo menores, hay tiempo de reconducir al menor por un buen camino y evitar peores comportamientos y lograr que en el futuro esté completamente rehabilitado y reinsertado en la sociedad.
    También es cierto que la mayoría de menores que entran en un reformatorio no son verdaderos delincuentes , como afirma en la lectura el magistrado Calatayud «El 80% de los chavales que cometen delitos no son delincuentes, solo necesitan un escarmiento. Hay un 10% con el que hay que trabajar más y otro 10% que es carne de cañón y que no va a cambiar aunque se endurezca la ley”..
    Por tanto,la labor de los reformatorios en el trabajo con menores conflictivos es muy relevante porque ayuda a estos a dejar de cometer infracciones y a erradicar los comportamientos agresivos con sus padres u otros miembros de su círculo social , ya que siendo menores, en una gran cantidad de ocasiones , delinquen(consumen drogas, trafican, roban…) a causa de las influencias que reciben de terceros que les dicen “así serás más popular y más guay” aunque en realidad ellos no se sientan atraídos por actuar de esta forma, sino que se ven relativamente obligados.

    Respecto al comentario de “un guantazo a tiempo” por parte de los padres a los hijos, la violencia nunca es la solución a un problema de menores agresivos. Si el hijo es agresivo los padres no deben pagarle con la misma moneda, porque así lo que conseguirán es mayor agresividad en el menor y educarle en un ambiente hostil donde la violencia está presente.
    La solución en estos casos sería que los padres y los hijos tuvieran mayor confianza y comunicación entre ellos, porque una de las causas de violencia de hijos y hacia sus progenitores, es esta, que no exista confianza suficiente entre ellos y esto ocasiona que padres e hijos sean lejanos aun viviendo en la misma vivienda.
    Además esta confianza y comunicación entre ambos debe crearse desde una edad muy temprana, hay que saber educarle correctamente desde el principio, saber decirle no, o reprimirle cuando sea oportuno(sin violencia física) porque si no se hace así en un futuro será cuando el menor se rebele y responda con violencia hacia una actitud desaprobatoria de sus padres.

    ResponderEliminar
  11. Después de la lectura leída sobre los chavales que pegan a sus padres, he reflexionado en diversas cuestiones. En primer lugar, no cabe duda que es un problema real y una situación trágica que cada vez padecen un mayor número de familias en sus casas, sin embargo, considero que lo más importante para poder radicar este problema es averiguar el foco o el origen de ese comportamiento, no obstante, en mi opinión, son numerosos los motivos.
    Teniendo presente que cada vez es más frecuente la falta de autoridad en los hogares, la falta de motivación de los jóvenes tanto personalmente como a la hora de encontrar un trabajo, puede conducir a que ese joven comience a consumir drogas o alcohol y que se produzca un cambio en el comportamiento del joven volviéndolo más agresivo y, aislándole de sus familiares. También, podríamos decir que la crisis económica influye de cierta manera ya que la ansiedad, la angustia y el nerviosismo que se genera en una casa por la falta de trabajo o la carencia de medios económicos puede interferir en el estado emocional del joven y es por ello que los jóvenes ante la carencia de trabajo cometen delitos para satisfacer sus necesidades.
    No obstante, podría influenciar en gran medida el comportamiento de los propios padres a la hora de educar a su hijo, por ejemplo, si ese joven ha carecido de afecto o si ha pasado demasiado tiempo solo y necesitaba de sus padres. Aunque esto no tiene por qué ser así, en muchos casos es muy posible que la conducta de los jóvenes venga emanada de la propia conducta de los padres.
    Considero que detrás de cada caso, hay un problema que muchas veces los padres no detectan a tiempo y cuando pasa, no saben de qué manera abordar el problema. No cabe duda, que las amistades influyen muchísimo, el entorno en el que se rodeen y, en cierta manera, los jóvenes al no estar definida por completo su personalidad y la falta de madurez no saben rectificar su conducta y la única manera de exteriorizar sus emociones y sus sentimientos es pagándolo y rebelándose con los que ellos creen que son los responsables, es decir, sus padres, y realmente los únicos responsables de sus conductas son ellos mismos, a pesar de echar las culpas a los padres de su propio comportamiento.
    Por tanto, es necesario reestructurar el sistema educativo de los jóvenes y en primer lugar, empezando desde el propio núcleo familiar. Es imprescindible entender que la conducta agresiva de los hijos tiene un por qué. Es necesario fomentar desde bien pequeño los valores morales del respeto, educación, comunicación, responsabilidad, establecer límites y restricciones para evitar este comportamiento de descontrol y de falta de autoridad. En el caso que el joven se haya descarrilado y se encuentre internado en un centro de menores hay que realizar la labor que no se hizo en su momento, y encaminarlo hacia el buen camino, y la mejor manera para conseguirlo es la aplicación de la psicología, nunca la violencia física ya que tendría un efecto rebote y en vez de ayudar lo que se consigue es todo lo contrario. Es decir, es una medida fundamental para reinsertar al menor la terapia psicológica, averiguar el origen del problema e intentar reconducirlo con el objetivo de modificar su comportamiento y evitar la reincidencia en su puesta en libertad.


    ResponderEliminar
  12. ¿Qué es la justicia de menores?
    La justicia de menores es un sistema de administración de justicia que
    extiende los derechos y garantías del debido proceso a los adolescentes a
    quienes se acuse de haber participado en la comisión de una infracción a la ley
    penal. Ahora bien, lo que verdaderamente caracteriza al derecho penal de
    adolescentes es la finalidad educativa y restauradora de la pena, lo que, en
    primer lugar, permite la reparación del daño causado en cualquier fase del
    procedimiento y consecuentemente el archivo de la causa y, en segundo,
    aconseja la menor restricción de derechos posible a la hora de imponer la
    sanción, siendo la privación de libertad el último recurso y sólo para infracciones
    muy graves.
    ¿Cuál es la finalidad de la justicia penal adolescente?
    Podemos enumerar al menos cuatro finalidades por orden de importancia:
    Administrar justicia de forma democrática.Fomentar la responsabilización del adolescente que ha cometido una infracción penal. Promover su integración social.
    Favorecer la participación de la comunidad en el proceso de reinserción social, mediante la oferta de servicios y programas para el cumplimiento de medidas socio-educativas.


    ¿Qué diferencia existe entre el sistema de justicia para adultos y la
    Justicia para menores?



    La diferencia radica en que en la justicia de menores prima por encima de todo la educación y la reinserción social del infractor, lo que obliga a establecer procesos rápidos y ágiles y a disponer de un amplio abanico de medidas socioeducativas que permitan cumplir con esa finalidad.
    La justicia penal adolescente establece una serie de restricciones, incluyendo la prohibición de pena de muerte y el encarcelamiento de por vida. La detención y encarcelamiento de un adolescente debe ser utilizada como el último recurso para delitos graves, y siempre por el menor tiempo posible.
    Otras de las singularidades frente al proceso de adultos, son la
    posibilidad de no iniciar el procesamiento, suspenderlo o resolverlo
    anticipadamente si se estima que puede causar al menor de edad un perjuicio
    mayor que el que él causó; la posibilidad de participar en un programa de
    mediación para reparar el daño o conciliarse con la víctima; la exclusión de la
    publicidad de juicio oral; la confidencialidad respecto a la identidad del
    adolescente; la intervención de los padres o sus representantes; la inclusión de
    estudios psico-sociales que orienten al Juez a la hora de determinar la medida a imponer dentro del marco de la legalidad, o la corta duración e
    improrrogabilidad de la prisión.

    ¿Qué tipo de sanciones sugiere la justicia para menores?

    El abanico de sanciones previsto es amplio y está especialmente concebido
    para promover la reinserción social. De allí que las medidas en libertad en el
    entorno social y comunitario al que pertenece el adolescente infractor ocupen el
    grueso de los posibles listados: la amonestación; la multa; la reparación del
    daño causado; la prestación de servicios a la comunidad; la libertad asistida; y la privación de libertad. La privación de libertad sólo debe ser impuesta en aquellos casos en donde el adolescente ha cometido infracciones graves como homicidio, violación, secuestro, lesiones graves, etc.

    ResponderEliminar